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Recuerdan esta iniciativa que muchos blogs amigos se sumaron:
Iniciativa para luchar activamente contra el fomento de la anorexia en Internet. Necesitamos la ayuda de bloggers y webmasters para crear entre todos miles de artículos motivadores que ayuden a salir de la anorexia. El objetivo es posicionar en los principales buscadores para arrebatar y expulsar de las primeras posiciones a las páginas sin escrúpulos que fomentan la práctica de esta enfermedad.
En su momento cuando se me invitó a participar, no dudé e hice mi aporte, la siguiente entrada fue lo que escribí: http://fleitas.spaces.live.com/blog/cns!FA2DC9E126B1AE29!5597.entry
En cuestión de horas mi espacio subía en estadísticas de visitas, provenientes de búsquedas en google con las siguientes palabras, vomitar, adelgazar, pastillas, vomitar bien, vomitar sin dolor, adelgazar…. Etc, etc. Me he contactado con algunos blogueros que publicaron sobre el tema, dado que esto me tiene preocupada. Pero hoy pensando un poco que hacer para ayudar a “combatir” este tema… ufff quedé impresionada. He visto algunas cosas que me dejaron muda, a medida que pueda les enviare un mail con los sitios (algunos) o me lo pidan en un comentario, por supuesto que los sitios no los puedo poner aquí (sería fomentar). Invito a participar en esta iniciativa, ya sea escribiendo o fomentandola. Gracias, Manuela
EDUARDO GALEANO Primer ciudadano ilustre del MERCOSUR
Tras la firma de los cancilleres de los países integrantes del MERCOSUR, el pasado 30 de junio, se homenajeo en el día de hoy al Sr. Eduardo Galeano en un acto emotivo donde se lo declara ciudadano ilustre, el primer ciudadano ilustre del MERCOSUR. Tuve el honor de participar de este acto, de este homenaje a un luchador a través de las palabras, este escritor uruguayo que ha marcado fuertemente sus ideales, vidas enteras, que no tiene miedo a decir o escribir lo que piensa. Los que me conocen saben lo que significa el en mi vida, lo admiro y no pude evitar que se me cayera un lagrimón el día de hoy. El emotivo homenaje se extendió un poco más de lo planeado y con la presencia de escritores, artistas, políticos, lectores y un sinfín de admiradores que de pie lo aplaudieron. Eduardo Galeano se emocionó, y compartió su premio, su homenaje, con quien dice que es, la mejor palabra dicha: “José Gervasio Artigas”. Fuera de programa hablo el electo presidente de Paraguay el Sr. Fernando Lugo otorgándole palabras de elogio y reconocimiento. En este día donde un premio reconoce una lucha, que no tiene fronteras ni límites, donde un integrador mundial, es reconocido en esta integración difícil que intenta América latina, me vuelvo a poner de pie y aplaudirlo. A todos lo que aún no han leído algo de su obra los invito, no se puede definir su género, Galeano es, un poeta, historiador, pensador, idealista y un gran ser humano.
Me gustaría contar más de el, pero es interminable su vida, quien guste conocer y antes de comprar alguno de sus libros, solo tiene que poner su nombre en Google, o en youtube, para empezar a entender el mundo.
He intentado escoger algún artículo, crónica o video para adjuntar a esta entrada, me fue difícil elegir, pero aquí esta, una inspiración a seguir luchando: El derecho a Soñar
Aprendiendo a vivir
Capitulo 5 – Adaptados
Los días pasaban, los amores y engaños continuaban, la vida seguía tomando caminos no planeados. El intento de aprender a vivir con las situaciones dadas era la única solución para calmar las lágrimas.
Juana en el hotel, acompañada únicamente por el silencio, extrañado tanto a sus hijos que ya casi ni pensaba en Gabriel. Intentaba armar de nuevo una familia, pero sin trabajo era difícil, así que mientras buscaba un labor, imaginaba como sería todo cuando estuviese con sus hijos otra vez.
Carlos poco a poco se recuperaba de la tristeza mezclada con odio, disfrutaba de los niños como nunca antes lo había hecho. Cuidaba de ellos con mucha dedicación, trabajaba menos en la empresa, y notaba que compartiendo con los pequeños su día, el dolor casi ni se sentía.
Gabriel extrañaba la presencia de Juana, pero podía vivir sin ella, quizás y estaba acostumbrado a ser soltero; o quizás la continua oferta de mujeres para acompañarlo distraía su atención.
Los niños confundidos ocupaban su tiempo en actividades, se acostumbraban a un papá que hacia las tareas que normalmente hacía su mamá. Se sentían contentos entre tanto dolor, siempre querían mas tiempo con su papá, pero este no se lo podía dar… ahora parecía que sí. A ellos les gustaba esta nueva familia, puede ser por la necesidad de acercarse a Carlos, o por la necesidad de alejarse de Juana, los niños suelen acostumbrarse mas rápido a los cambios, y disfrutar de las cosas nuevas. A su madre la veían los fines de semana, Juana estaba con poco tiempo a causa de la búsqueda de trabajo, y así viéndose poco se disfrutaban más, aunque sentían muy rara la situación de visitarla de vez en cuando era lo que querían hacer, la trataban con cierta distancia, sentían que a ellos también los había engañado. Carlos contaba con el apoyo de sus amigos, de la familia, de los compañeros de trabajo. Todos les daban fuerza para seguir, y por respeto a quien alguna vez fue su mujer, no permitió que se hablara mal de ella, ni se opinara, ni se juzgara. A pesar de todo era la madre de sus hijos, Carlos quería que ella estuviese lo mejor posible y aún quería protegerla.
Juana quedó completamente sola, los amigos fueron tragados por la tierra, la familia la condenó, los pocos que quedaron cerca la guiaron por un camino de rencor, marcándole los defectos de Carlos, y ella quizás por el aburrimiento se dejó llevar y la imagen de Carlos en boca de ella no era nada objetiva.
Pasó el tiempo, poco a poco todos se fueron acostumbrando, el espacio continúo su curso. Juana entre semana extrañaba mucho a sus niños, las tareas, las preguntas, y todo lo que era ser madre, ellos no quisieron vivir con su madre. La nueva cama de Juana era de dos plazas, pero solo se ocupaba una. Su nueva casa carecía de historias, y los portarretratos lucían imágenes del pasado, de la otra vida. En el sótano tenía una enorme bodega, por allí ella encontraba el desahogo en los momentos de angustia.
Carlos recuperado, compartía su vida con una mujer, pero la mantenía en el papel de amiga, se acompañaban mutuamente respetando una barrera ficticia, su corazón quedó marcado y nunca más se expondría al amor.
Gabriel siguió haciendo lo mismo, enamorando mujeres, disfrutando del deseo, y sin ningún compromiso.
La vida que llevamos puede cambiar en cualquier momento, ya sea por el destino, la casualidad, o nuestras propias acciones y decisiones. No se puede estar preparado, ni tampoco pronosticar que va suceder en el futuro; no se puede aspirar a que no hayan heridos, a que no nos juzguen ni a escribir el final. Quizás la vida solo pasa como una ola gigante, y en el intento de surfearla no caemos varias veces. El ser humano necesita relacionarse con otros de su especie, mientras lo hace, cambia continuamente la manera de hacerlo, quizás se nos pase la vida intentando aprender a vivir.
Muchas veces me siento que no pertenezco, estar acá y querer estar allá. ¿Habré nacido en la época correcta?
Hay otras que no quiero pertenecer, estoy, pero no quiero estar. Hace un tiempo lo callaba, ahora tiendo a gritar.
Sé que lo único que me pertenece es mi sentir, pensar, y darle vuelta a la vida, tratar de entenderla, y entender a los que son parte de ella.
Me duermo analizando, me despierto analizando, llego a una conclusión, y cuando vuelve a salir el sol, llego a otra conclusión. ¿Seré indecisa?
Hay días que me desarmo, explota mi cuerpo en mil, siento que hay cosas que se arman bien, otras quedan en el aire, intentando encontrar su parte.
Vuelvo a sentirme en una era poco adecuada, no quiero cambiar de época, quiero cambiar la época. ¿Pensaré que tengo la razón?
Quizás solo quiero que el mundo sea un poco mejor, seguiré intentando entender, seguiré aprendiendo a querer, nunca terminaré de formar mi ser…
Varías veces siento que no pertenezco a esta era, desde la conversación más sencilla, hasta el hecho más profundo. Suelo hablar del amor, intento de esta manera entender las formas de amar, si realmente existe como sentimiento y el porqué de su existir. Miro a mi alrededor y se me caen las dudas encima, me gusta confiar, creer en lo que me dicen y me demuestran, muchos lo marcan como defecto, yo siempre pensé que era una virtud; pero cuando varias veces te cagan, te hieren, o simplemente no hacen nada para hacer sentir que están, la “virtud” se transforma en motivo de mis angustias. Porque siempre sufrir por lo que hacen los demás; cuando el sufrimiento es provocado por mi responsabilidad y me hiere exclusivamente a mí, no sufro tanto. Siempre en esta discusión, concluyo: entiendo pero no comparto. ¿Y por qué digo eso? Si en el fondo no lo entiendo, y ahí está el asunto, trato de pacificar, de acercar y de aceptar. ¿Y los que no me aceptan a mí? ¿Qué hago con ellos? No me puedo definir como persona, no lo sé hacer, puedo contar lo que me pasa con las cosas y que cada uno concluya. Varias veces me siento “bicho raro”, tiendo a esconderme, hasta en el caso más tonto… Algún día miro el noticiero: lloro, casi siempre, me entristece el rumbo del mundo, paro y lloro otra vez, pienso en que hacer. La responsabilidad cansa, y por eso hay días que no hago nada productivo por ese mundo que quiero cambiar. Eso me molesta. Desde un tiempo hasta acá estoy desconforme con todo, lo que depende de mí y lo que no depende, m siento frustrada (no deprimida), me enojo mas de lo habitual. Me da ganas de golpearme la cabeza y volver a arrancar. Conozco algunos de los factores que me afectan (además de los que conté), y veo que nada puedo cambiar, a no ser recuperar el optimismo, luchar y esperar.
Manuela Seguro que no se entiende un pepino, pero necesitaba liberar.
Aprendiendo a vivir
Capitulo 4 – Empezar de nuevo.
-¿dónde estás? No me mientas, ya sé que no fuiste a la casa de tu amiga, ¿por quién me estas tomando? Dijo Carlos - Lo sé Carlos, tienes todo el derecho a enojarte. Discúlpame pero en un rato nos veremos y si quieres hablamos. - ¡Claro que quiero hablar! y Carlos colgó el teléfono.
La noche eterna transcurría entre el amor y el temor, enfrentar la realidad era como un abismo, la noche lenta seguía avanzando, ahora llegaba el momento de revelar todo y esperar. El destino tenía todo en sus manos, la vida misma de una familia y la de un hombre solitario.
Juana lloró sin encontrar consuelo, sabía que prácticamente volvería a su casa a buscar la ropa, Gabriel la abrazó fuerte y le dijo: -Esto es lo que estábamos esperando, ahora no podemos dar marcha atrás, ¿nos jugamos? Tu ven a mi apartamento, si es necesario con tu niños, yo iré a un hotel, tranquilízate, todo se acomodará, nosotros no tenemos la culpa de enamorarnos. Se recostaron en la cama, llorando, y soñando entre la angustia y el futuro. Sus estómagos ardían, los ojos hinchados y la noche interminable. Ya no veían las estrellas, solo el instinto de sobrevivir ese momento, comprender los sentimientos propios, e interpretar el de los demás. Juana dejó pasar todo el tiempo posible, luego reaccionó, sabía que tenía que partir, secó las lágrimas y volvió a su casa. Llegó a la puerta, era domingo, seguro que todos estaban allí, que difícil era enfrentar las decisiones, pero respiró profundo y entró. Miró hacia todos lados y no había nadie. Caminó hacia los cuartos y encontró a Carlos acostado en la cama, con un fuerte olor a Whisky, temía despertarlo pero lo vio muy mal, su aspecto totalmente desprolijo hacía que pareciese otro. Lo sacudió un poco, y cuando abrió los ojos le preguntó por los niños. Él le dijo que estaban con su madre, se paró de golpe, reaccionó inmediatamente al verla tan radiante, aunque notó su rímel corrido, el solo pensaba en ella, acostada en la cama con otro. Comienzan a hablar… -¿Como me pudiste engañar Juana?, -Es que yo no te he engañado, pienso marcharme. -¡Me has engañado!, como puedes mentirme tan descaradamente. -Mira Carlos, te explicaré si quieres, sé todo lo que sientes por mí en este momento, pero recuerda lo que nos amábamos, y piensa en los niños. -¡tú que sabes!, como me puedes decir que sabes de sentimientos, y que yo piense en los niños. ¡Toma tus cosas y márchate! ¡Ya! No te quiero ver más. Juana sabía que no podía hablar más, en silencio se fue, agarró muy pocas cosas, lo necesario. Ella no sentía que nada de lo que había allí era exclusivamente suyo, a no ser por la ropa y algún que otro objeto personal. Con todo empacado decidió conseguir un hotel cerca de su casa, lo más cerca posible; se venían días duros para los niños y ella quería permanecer por allí. Ya en el hotel dejó todo, y fue a ver a sus niños. Sin contarle nada a su madre, los tomó y los llevó a una plaza para hablar. Les habló suavemente, les explicó que ella no quería mas a su papá y que por ese motivo no iba a vivir con él. Los niños hicieron mil preguntas, Juana fue contestando las que creyó adecuadas, en algunas solo respondió que cuando fuesen mas grandes entenderían. María Inés la hija más grande no aguantó y comenzó a llorar, desconsolada le preguntó en donde vivirían y con quien; a lo que Juana respondió que por el momento en la casa con Carlos. Ninguno olvidaría este domingo, los niños estaban muy tristes y Juana se sentía culpable, Carlos angustiado decide que los niños pasen unos días mas con su abuela. Juana vuelve al hotel, se baña y se recuesta a pensar, entre las lagrimas y de a ratos, pensaba en Gabriel y sonreía. Entre lo duro de romper a pedazos su familia, veía una luz en el horizonte que le indicaba que se acercaba al alivio, o quizás se acercaba a encontrar la felicidad. El domingo seguía pasando, Juana quería que terminase ya, ese día se quedaría allí, pensando, soñando, llorando. Muchos años de lo mismo la habían cansado, el machismo de su marido la había hartado, sentía que merecía más y que Carlos se arreglaría solo. Carlos solo en la casa no encontraba consuelo, todo lo que veía en la casa le traía a Juana a la mente, quería no pensar en ella, quería rápidamente olvidarla. Pero el sufrimiento alojado en su corazón tenía mucho poder, fue a un bar a ahogar sus penas, a buscar con quien charlar. En la penumbra del bar un alma embriagada le aconsejaba buscar a una mujer para olvidar. Varios de los allí presentes habían vivido lo mismo, o por lo menos similar. Carlos buscó a una prostituta, pero ya en la intimidad no sucedió nada. Su proyecto de vida, sus planes, su estabilidad, se habían desmoronado, su familia era como su empresa, pero siempre en segundo plano, esta vez la falta de inversión lo había llevado a la quiebra. Con un abrazo tarifado, pasó la noche hasta dormirse, el lunes se aproximaba y no tenía mas remedio que levantarse y volver a empezar, otra vez.
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