| Manuela's profileManuela FleitasPhotosBlogLists | Help |
Capitulo 2 – El intento de CarlosEl intento de Carlos. El sol entraba por la ventana, contrarrestaba tímidamente la tormenta que Carlos y Juana habían pasado por la noche. Hacía varios años que las cosas quedaban así, no se hablaba mucho de lo que les producía disgusto; Carlos decía que le dolía la cabeza y Juana prefería no discutir para que los niños no se despertasen. El día comenzó, y mientras él esposo se aprontaba para ir a trabajar, despertó a su esposa sobre la hora de partir y la puso en alerta de que los niños no llegarían a tiempo a iniciar sus actividades. A Juana se le hizo difícil el comienzo del día, se sentía mal, la culpa llenaba su cuerpo sin dejar lugar al deseo que había tomado poder el día anterior. Pero las responsabilidades, para ninguno de los dos eran cosa de esperar, el cumplirlas dando el mayor esfuerzo era algo que tenían en común. Sin duda de las cosas que los había unido y provocado el amor. Y el día tampoco fue fácil para Carlos, que ya en la oficina, ahora se sentía cada vez mas cerca de sus compañeros, su otra familia. Preocupados frente a su actitud le preguntaban si le pasaba algo. El no contestaba, el silencio ya era la respuesta. Planificaba como trazarle una sonrisa a su mujer; a la persona que pese a la rutina lo seguía volviendo loco, que le quitaba lo racional a su sentir y le daba motivos para vivir. Ella sin estar al tanto de lo que le propondría su marido, cuidó de sus hijos, esta vez preparó la cena, que casualmente era una de las comidas preferidas de su marido, entre el wok y el rosado del vino, cocinó una receta de perdón, conquista y amor. Juana pasó a recoger a sus niños de la escuela, y como siempre, los bañó, los vistió pero esta vez, los llevó a casa de su abuela. Regresó a ducharse e intentar lavar la culpa con la espuma de flores; Juana no tenía amigas por lo tanto las confesiones se las hacía a ella misma, y en el baño fue digiriendo todo, con angustia y con temor. Los sonidos en la puerta de las llaves de Carlos sonaron más fuerte que lo habitual, ella corrió a recibirlo, intentando mantener el equilibrio entre los cinco centímetros del taco de sus sandalias. Y cuando llego a él, lo abrazo muy fuerte. Carlos le dijo: - ¿y los niños? ¿Dónde están? - en la casa de mamá; respondió, tengo planes para nosotros dos. Carlos sonrió mientras le contaba de su reserva. Y mientras su marido se aprontaba para la salida, juntó la comida de la mesa y la envasó en la heladera para comerla mañana. Carlos le acerco su mano a la boca, suavemente y le dijo: - Calla cariño, calla. Hoy no eres tú la que tienes que hablar, hoy soy yo quien tiene que expresar lo que has sido y eres tú para mí. Déjame contarte de mi amor. Y luego contuvo el llanto en otro interminable abrazo; Carlos continuó y la cera de las velas derretidas sobre la mesa nadaba entre las lágrimas de agua que resbalaban de la botella de champagne, esta noche el restaurant no iba a cerrar, dos de sus clientes aún tenían mucho por hablar.
Comments (20)
TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://fleitas.spaces.live.com/blog/cns!FA2DC9E126B1AE29!5828.trak Weblogs that reference this entry
|
|
|