Muchas veces me siento que no pertenezco,
estar acá y querer estar allá.
¿Habré nacido en la época correcta?
Hay otras que no quiero pertenecer,
estoy, pero no quiero estar.
Hace un tiempo lo callaba,
ahora tiendo a gritar.
Sé que lo único que me pertenece es mi sentir,
pensar, y darle vuelta a la vida,
tratar de entenderla,
y entender a los que son parte de ella.
Me duermo analizando,
me despierto analizando,
llego a una conclusión,
y cuando vuelve a salir el sol,
llego a otra conclusión.
¿Seré indecisa?
Hay días que me desarmo,
explota mi cuerpo en mil,
siento que hay cosas que se arman bien,
otras quedan en el aire,
intentando encontrar su parte.
Vuelvo a sentirme en una era poco adecuada,
no quiero cambiar de época,
quiero cambiar la época.
¿Pensaré que tengo la razón?
Quizás solo quiero que el mundo sea un poco mejor,
seguiré intentando entender,
seguiré aprendiendo a querer,
nunca terminaré de formar mi ser…
Varías veces siento que no pertenezco a esta era, desde la conversación más sencilla, hasta el hecho más profundo.
Suelo hablar del amor, intento de esta manera entender las formas de amar, si realmente existe como sentimiento y el porqué de su existir.
Miro a mi alrededor y se me caen las dudas encima, me gusta confiar, creer en lo que me dicen y me demuestran, muchos lo marcan como defecto, yo siempre pensé que era una virtud; pero cuando varias veces te cagan, te hieren, o simplemente no hacen nada para hacer sentir que están, la “virtud” se transforma en motivo de mis angustias.
Porque siempre sufrir por lo que hacen los demás; cuando el sufrimiento es provocado por mi responsabilidad y me hiere exclusivamente a mí, no sufro tanto.
Siempre en esta discusión, concluyo: entiendo pero no comparto.
¿Y por qué digo eso? Si en el fondo no lo entiendo, y ahí está el asunto, trato de pacificar, de acercar y de aceptar. ¿Y los que no me aceptan a mí? ¿Qué hago con ellos?
No me puedo definir como persona, no lo sé hacer, puedo contar lo que me pasa con las cosas y que cada uno concluya.
Varias veces me siento “bicho raro”, tiendo a esconderme, hasta en el caso más tonto…
Algún día miro el noticiero: lloro, casi siempre, me entristece el rumbo del mundo, paro y lloro otra vez, pienso en que hacer.
La responsabilidad cansa, y por eso hay días que no hago nada productivo por ese mundo que quiero cambiar. Eso me molesta.
Desde un tiempo hasta acá estoy desconforme con todo, lo que depende de mí y lo que no depende, m siento frustrada (no deprimida), me enojo mas de lo habitual. Me da ganas de golpearme la cabeza y volver a arrancar.
Conozco algunos de los factores que me afectan (además de los que conté), y veo que nada puedo cambiar, a no ser recuperar el optimismo, luchar y esperar.
Manuela
Seguro que no se entiende un pepino, pero necesitaba liberar.