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RECUERDOS - (1ª parte)“Recuerdos” es un pequeño relato que he escrito en colaboración con mi amigo Sïnuhé, durante las próximos días lo iremos publicando por partes, (pues es un poco extenso), en nuestros blogs. Al final y al principio de cada parte podréis encontrar los enlaces a los capítulos posteriores o anteriores. Esperamos que os guste y que disfrutéis con su lectura, por lo menos tanto como nosotros disfrutamos con su escritura.
- RECUERDOS - (1ª parte)
Mientras caía una tarde lluviosa de abril, Blanca pasó horas enteras mirando por la ventana, no se interesaba por nada ese día y, luego de contar una a una cada gota que caía sobre el vidrio empañado, salió en busca de esa adrenalina que hace un tiempo había dejado en algún lugar. Sentada en el asiento de cuero de su Cadillac negro, hizo rugir el motor, despegó de su casa sin preocuparse en los excesos de velocidad, condujo sin rumbo cierto y sin nada en mente, solo concentrada en cada cambio que agregaba y con su taco firme apretaba el acelerador cada vez mas. Mientras que la velocidad apartaba el agua de la carretera, su rostro se empapaba de la misma, Blanca no tenía casi visibilidad, la lluvia era intensa y el automóvil avanzaba demasiado rápido como para reaccionar. Así fue, que en una pronunciada curva encontró el límite. El vehículo se fue de control, y pisar el freno no fue la mejor solución. Su Cadillac giró como remolino sobre la ruta, y siguiendo la gravedad cayó por el acantilado. Varías ruidosas vueltas, y luego un infinito silencio que acompañaría a la noche. Ella quedó allí, entre los fierros retorcidos; herida e inconsciente. La sangre tiñó toda su ropa de rojo, y mientras en sueños peleaba con la muerte, el tiempo jugaba en su contra, ya que nadie transitaba tal peligrosa carretera. Con el salir del sol, la lluvia se evaporó, tras más de diez horas del accidente aún seguía viva, aunque ella ni siquiera lo sabía y por el camino comenzaban a circular los primeros conductores prudentes y con ellos el primer vehículo que al observar las marcas en el asfalto se decidió a mirar. Impactado por la terrible escena, un joven que iba camino a su trabajo se apresuró a buscar ayuda, llamó de inmediato a pedir auxilio, y con rapidez bajó por el acantilado hacia el cuerpo destrozado de Blanca, sintió allí su débil pulso y algo de aliento. No la movió, solo comenzó a quitar los trozos de metales negros que la rodeaban, sentía que la vida de esa mujer dependía de lo que el pudiese hacer mientras llegaban los médicos. Las sirenas rompieron el silencio, los bomberos rescataron el cuerpo con ayuda de un helicóptero y de allí, viajó hacia el hospital, por un tiempo no iría hacia ningún otro lugar, pues en estado de coma había terminado su aventurera búsqueda de adrenalina. Blanca acostada en la cama de urgencias del hospital con una venda que rodeaba su rostro, esperaba una a una las decenas de cirugías que los médicos planificaban. Sola, sin más compañía que el molesto sonido que emitía el electrocardiograma, ese sonido que como segundero le secreteaba que aún se encontraba viva. Mientras que su envase físico se recuperaba, la espera de su despertar ponía ansiosos a los prestigiosos médicos que como conejillo de indias, la examinaban una y otra vez, tenían en mente las más innovadoras técnicas para esa mujer por la que nadie esperaba, por la que nadie exigía el parte médico.
Para leer la continuación en el blog de Sinuhé, pinchar AQUÍ. Comments (36)
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