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EL BOSQUE CHARLOTTE - CAPITULO 1Habían quedado de verse al caer la tarde en la estación de tren, tras dos meses de planificar el viaje se encontrarían justo media hora antes de lo que marcaba el boleto para partir. Hacía por lo menos diez años que no se veían. Ellos se conocían de la secundaria, donde algo los unió de manera especial; “el grupo de los cinco” (como los llamaban) era inseparable en esa época, pero con el tiempo las diferentes carreras universitarias y distintas opciones rompieron la unión. Javier se había propuesto volver a unirlos, después del divorcio y mientras se llevaba los objetos personales de lo que alguna vez fue su casa, encontró las fotos de aquellos amigos y sintió la falta, pero por sobre todo sintió la fuerza para buscarlos. Tras comenzar la búsqueda, con la primera persona que tuvo contacto fue con Martina, que casualmente por problemas personales hacía unas semanas había vuelto al pueblo y a vivir a la casa de sus padres. Martina se alegró al escuchar su voz, lo poco que le llegó a contar a Javier fue sobre la cantidad de veces que trató de encontrarlos, pero no mucho mas, tenían diez años que contarse pero poco tiempo para ello, debían continuar la búsqueda. Pasaron la tarde en un cibercafé, navegaron por cientos de páginas, telefonearon a informes de guía y contactaron con conocidos en común. En dos días los cinco habían tomado contacto y quedaban de encontrarse en el centro a tomar un café. Bruno, que fue el primero en llegar; normalmente era un tipo duro y seguro pero esa tarde estaba repleto de nervios. Pidió un cortado y jugó con la cuchara ansiosamente. En cuestión de minutos fueron llegando los demás, dialogaban y se miraban con detalles, estaban muy entusiasmados con el reencuentro. Julia sacaba fotos con su polaroid, necesitaba asegurarse de que ese momento perdurara, ella era la mas pequeña del grupo y durante los últimos diez años, se había sentido un poco desprotegida por la falta de sus mejores amigos. Solo faltaba Mauro, que además de caracterizarse por impuntual también era recordado por su mal humor, este casi siempre se quejaba de todo. Y así llegó, tarde, y protestando por el tránsito, el tiempo y alguna cosa mas; desde la mesa se miraron el resto y sonrieron con complicidad. Ahora sí, el grupo de los cinco había vuelto a sus andanzas. Tenían mucho para contar y casi era imposible entender algo, las conversaciones se cruzaban de un lado a otro, ruidosas y sin sentido, pero a pesar de eso se notaba de lejos que seguían siendo los mismos durante todo este tiempo. Julia interrumpió golpeando la cuchara en la taza, puso orden y comenzó a contar anécdotas del viaje de egresados que habían hecho al Bosque Charlotte, comenzó a contar, pero el entrevero de palabras volvió a ganar protagonismo, sin dudas aquel viaje era imposible de no recordar. El Bosque se encontraba a diez horas de la cuidad, en el medio de la nada, y sin ningún servicio como ser luz eléctrica, agua potable o teléfono. Habían ido a parar ahí por simple casualidad cuando tenían un promedio de diecinueve años, en ese lugar pasaron los tres meses de las vacaciones de verano para así despedirse del secundario, luego continuarían los estudios universitarios, cada uno por separado. Aquel apartado lugar les traía recuerdos completos, de esos que venían cargados de aromas y tacto, solo recordarlos los rejuvenecía diez años, por lo cual no pasó mucho tiempo en que alguno, o mas concretamente Martina, propusiera volver a El Bosque. Todos rieron y ella continuó insistentemente, hasta que finalmente aceptaron. Y ahí estaban dos meses después del café llegando a la estación de tren cargados de mochilas llenas de cacharros e ilusiones. El tren partió puntual, viajaron un poco mas de diez horas hasta el pueblo mas cercano, llegaron en plena madrugada para hacer un poco de tiempo, aún no había nadie despierto y debían alquilar unos caballos para hacer el trecho que les faltaba. Como en los viejos tiempos Mauro esperó al sol, con su petaquita de whisky en honor a aquel año 1978, el resto durmió en los bancos de la estación mientras que este alucinaba de tanta nostalgia. Comments (37)
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