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EL BOSQUE CHARLOTTE - CAPITULO 7La cabaña cada vez menos habitada comenzaba a tener vida propia, allí adentro nada era racional, sus paredes desde afuera parecían latir fuertemente como los corazones de sus ocupantes. Los sucesos que cada vez eran mas temibles parecían no afectar a sus miembros. El asesinato de Javier marcaba un antes y un después dado que esta vez había sido provocado conscientemente. Javier terminaría igual que Julia, pero esta vez no esperarían tanto tiempo para degustar el cadáver. El consumo de sangre fresca los transformaba en salvajes carnívoros, no pensaban en nada mas que comer y cada vez les costaba mas zacear el apetito. A Bruno lo dejaron morir allí, nunca supieron exactamente cuándo fue el momento en que murió, tampoco interrumpieron sus brutales actividades por el estupefacto olor que expedía el cuerpo, simplemente lo dejaron allí descomponiéndose. Se habían transformado en monstruos y no quedaba ni un centímetro de lo que habían sido como personas al llegar al Bosque Charlotte. Martina y Mauro era los únicos dos de aquel grupo de cinco, y permanecerían en la cabaña encerrados tan solo un mes mas. Con los cabellos largos y sus cuerpos sucios pasaban los días y las noches enteras sin esperar nada, sin buscar nada. En un atardecer que los fueron atrapados por el sueño posterior a la ingesta o una casi sueño, rechinó la puerta de la cabaña y simplemente se abrió. Cuando notaron que la salida estaba abierta, temieron en escapar de allí, tardaron unos cuantos minutos en hacerlo y con los ojos pequeños a causa de tanta oscuridad vieron con sumo cuidado lo que quedaba del disimulado sol. Caminaron hacía el impenetrable bosque muy despacio, al avanzar unos pocos metros la puerta se cerró provocando un fuerte sonido que espantó a las lechuzas y murciélagos que ya se preparaban para su recorrida nocturna, la cabaña volvió a quedar impecablemente sellada y ellos solos afuera, corrían con desesperación para alejarse de la nube de animales que los sobrevolaban. Aceleraban su paso, cada vez mas agitados, sin tener un rumbo, sin preocuparse por el otro. Martina se detuvo en el momento que no la rodeaban mas las lechuzas y los murciélagos, parada observó a su alrededor en busca de Mauro al que no veía por ninguna parte. Lo comenzó a llamar a gritos, mas que por preocupación por el miedo que sintió al estar sola, gritó con todas su fuerzas varias veces el nombre, sin conseguir respuesta. Volvió en sus pasos pero sin la certeza de estar haciéndolo por el mismo camino andado, permaneció buscándolo por varias horas, hasta que la noche la atrapó y agotada cayó al piso para permanecer allí algún tiempo mas soñando. Con sus ojos cerrados profundamente comenzó a ver imágenes extrañas, flashes que llegaban a su mente con escenas de sangre. Se veía a ella con sus manos en el cuello de Julia, asfixiándola, ahogándola. Golpeaba su cara y mordía sus brazos, aparecían rápidas imágenes del asesinato de su amiga, pero esta vez descubría que el rostro del asesino era su propio rostro, advertía sus manos arañándola y provocándole la muerte. El extraño sueño continuaba en el bosque, sus pies descalzos corriendo sobre las crujientes hojas mientras temblaba de nervios y al llegar a la cabaña cae en un pozo oscuro. Sigue cayendo durante varios minutos y cuando esta a punto de estrellarse contra el piso la escena cambia, ahora tiene un palo en la mano y golpea a Bruno en la nuca, y sigue corriendo, aparta las ramas con sus manos mientras se mantiene en movimiento, salta los troncos caídos a toda velocidad, no se detiene, llega a la cabaña, encuentra que no hay nadie allí, se acuesta cansada a dormir y comienza nuevamente a soñar, ahora ya no está mas en el bosque, en este sueño ella está en la cabaña, con un frasco de veneno para ratas en una mano y una cuchara en la otra dándoselo a Bruno que no se opone. El frasco se cae, golpea el piso, Martina despierta otra vez en la cabaña, pero ahora ya no está mas sola, sus amigos duermen, se levanta en busca de agua, silenciosamente camina hacia la cocina, ve las llave de las puerta y las guarda dentro de su bolsillo, las llaves rozan frías su cuerpo y Martina despierta, al mirar ve el cuchillo atravesando el cuello de Javier, ve como se desangra, vuelve a mirar a su alrededor y se da cuenta que ahora está tirada en el bosque, que Mauro no la acompaña mas y recuerda que llegó allí huyendo de las lechuzas y los murciélagos, quizás piensa que tan solo fue un mal sueño. Aturdida de tanto delirio soñado, retoma la búsqueda de Mauro, no sabe por qué camino ir, pero recorre cada rincón del espeso bosque sin parar, lo llama despernadamente, pone su oreja en la tierra con la intención de oír sus pasos, lo siente, lo escucha, lo huele, Martina sabe que su amigo esta cerca y se dirige hacia donde su instinto la lleva. Sigilosamente como un gato salvaje aparece por sus espaldas, algo toma el control de ella y no puede evitar saltarle por detrás tirándolo al piso y aferrándose enérgicamente lo muerde, el no la puede quitar de encima, ella desesperadamente quiere matarlo. No lo mata, simplemente lo deja mal herido como alimentos para animales de carroña.
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